martes, 26 de junio de 2012

Mil dsculpas

Hola a todos los lectores y lectoras de este blog, una vez más estoy aquí para pedir disculpas en la tardanza de la publicación. Tenemos ya varios capítulos terminados, el problema es que andamos muy liadas y no hemos podido revisarlos y ya sabéis que en las historias que se escriben en conjunto debemos estar de acuerdo. Al fin esta semana pinta más fácil y os atiborraremos de capítulos hasta que nos tengáis que pedir un descanso.
Muchas gracias a tod@s por vuestra paciencia, que se verá muy bien compensada.

miércoles, 13 de junio de 2012

Capítulo 9

Preparaciones

Salgo de mi habitación con un humor inmejorable. En una horas empezarán los Juegos del Hambre y hay muchas cosas que preparar y hacer. Lo primero que tengo en mi agenda es una cita con los Vigilantes en la Sala de Control. Me dirijo con rapidez por los pasillos de mi mansión hasta el pasadizo que lleva a la Sala. Hay 20 pasadizos distintos que llevan a distintos sitios de Panem. Este en concreto se hizo hace un par de años, cuando me cansé de ir en coche oficial hasta la casa de al lado. Entro accionando la manivela y me siento en el transbordador. El cinturón se abrocha automáticamente y las luces iluminan los raíles y el camino. Cinco minutos después ya estoy sentado en mi sillón en mi zona de control de la Sala. Estoy suspendido a cinco metros de los operarios que ultiman los preparativos de la arena. El suelo es de cristal tintado , de modo que yo veo lo que sucede pero nadie me ve a mí.
Seneca entra sin llamar, seguido del resto de Vigilantes.
-Señores.- saludo.
No me gusta que entren sin llamar pero hoy estoy de buen humor de modo que no digo nada. Se colocan alrededor mío con Seneca y Plutarch en el medio.
-¿Todo preparado?- pregunto.
Guardan silencio, dejando que sea Seneca, su portavoz, quien me explique como va a ser el baño de sangre de este año.
-Casi, señor. Este año la arena tiene varios escenarios.- se acerca a la pantalla holográfica que tengo enfrente y teclea varios códigos. Al instante aparece ante mí el escenario de la muerte.- Aquí, señor, está la explanada de la Cornucopia, el bosque, el lago y hemos añadido un campo de trigo a última hora.- Me señala en el mapa holográfico los lugares mientras los nombra. Los amplia y deja que los vea con detenimiento.
Bien, este año hay lugares para esconderse, lo que dará más emoción a la caza. Sin embargo hay algo que me preocupa.
-Fortificad bien la seguridad en los bordes de la arena. No quiero ver cómo los del 12 lo usan a su favor otro año.- digo mirando significativamente al que entonces fue el responsable de los juegos, relegado ahora a un puesto menor.
Seneca asiente y me dejan solo. Sigue preocupándome la posibilidad de que Haymitch, en alguna de sus borracheras, se lo haya mencionado, así que miro el tiempo que me queda (más de dos horas para la retransmisión) y ordeno que me traigan todas las cintas del Distrito 12. Una a una las visiono a cámara rápida y no tardo en encontrar algo interesante. Es justo después del desfile. Las cámaras captan cómo el chico, el pan de pita de las narices, sube al tejado. Al principio se sienta casi en el borde, observando la ciudad, pero no tarda en romper a llorar. Pese a que no puedo oír nada por culpa del dichoso viento estoy seguro de que sus berridos son espeluznantes. No hay nada que me moleste más que ver a un muchacho tan débil. Creo que eso es lo mejor de los juegos, que limpian a los débiles de las calles de Panem.
He de reconocer que prefiero una sociedad de sumisos fuertes, pero sumisos. Los débiles son una carga para la sociedad, que se ve obligada a retrasarse por culpa de estos inútiles. Aquí, en el Capitolio, viven los fuertes, aunque idiotas. Es la única población que acata todo sin rechistar. Aún así son lo mejor de Panem, nunca se quejan, no tienen motivo, su sumisión es pagada con la vida de lujos que llevan.
Vuelvo a la pantalla. Ahora se ha puesto de pie, las lágrimas siguen cayendo por sus mejillas a borbotones, pero ni se inmuta. Entre un parpadeo y otro se ha puesto a correr hacia el borde y cuando ya no le queda más, salta. El campo de fuerza que rodea el edificio le devuelve con fuerza hacia el tejado y se golpea contra el suelo. Se queda inmóvil unos instantes hasta que, poco a poco, se va sentando. Cinna debió de oír el golpe porque aparece en ese momento y corre a su lado con preocupación. Menudo imbécil, intentar suicidarse... como si no lo hubieran intentado otros muchos tributos sin conseguirlo. El que más cerca estuvo se intentó cortar las venas con tan mal pulso que sólo se hizo una rajita. Siguen hablando un rato más hasta que finalmente Cinna le ayuda a bajar de nuevo a su piso.
-Recuerda mis palabras.- dice el estilista a modo de despedida.
Interesante. Ojalá supiera de qué hablaron. Sigo pasando las cintas, incluso establezco mi propio record de visionado, a minuto por cinta. Hasta que llego a la última, la de ayer. El día es más que aburrido pero por la noche hay más tejado. Chico, como te hayas vuelto a lanzar contra el campo de fuerza, te mato en la Cornucopia y adiós amantes trágicos a la primera. Pero no, no ha hecho de nuevo esa estupidez, ahora está sentado mirando los festejos de la gente. La rebelde no tarda en aparecer en escena y se acerca a hablar con él. No si al final hasta se creerá el rollo de que el chaval está enamorado y todo. Parecen discrepar porque ella vuelve a su habitación. El llorón permanece un rato más hasta que vuelve a su habitación.
Perfecto, tengo lo que quería. Todo ese numerito de los amantes trágicos va a ser un bombazo en la arena, sobre todo cuando uno de los dos se vuelva loco y mate al otro.
Y ahí esta Cato, tal y como acordamos, se acerca al chico solitario en el tejado y pone en marcha el plan. Según he visto en otras cintas ya están todas las piezas en juego y solo faltaba una: el chico del pan, que ahora ya está en el ajo.
Bien, ya sólo queda media hora para que empiecen los mejores juegos del hambre desde el último Vasallaje.


Katniss Everdeen, prepárate para lo que te espera.












lunes, 11 de junio de 2012

Capítulo 8

Las entrevistas



Me levanto de buen humor y me dirijo a la sala de cámaras. Pido que me lleven allí el desayuno. Me he despertado un poco tarde pero para eso están los que me sirven, para avisarme si pasa algo interesante.
- ¿Novedades?
- No señor, pero quizá le interese esto. - me pasa una cinta del desayuno de los del distrito 12.
-¿ Por qué no me sorprende? Parece que este año los del 12 van a dar que hablar.
"Pero me encargaré que sea después de muertos" digo para mí. Meto la cinta en el reproductor y pido que me dejen solo con el desayuno y el televisor. Me gusta demasiado ver sus ridículos como para que los ineptos que me sirven me lo estropeen con sus idioteces. Están todos menos el cara de pan desayunando. La muchacha parece disfrutar de las comidas de aquí porque ya se le notan los kilos que ha cogido. Effie y Haymitch parecen algo nerviosos y guardan silencio mientras la glotona se zampa media fuente de estofado ella sola. Al menos usa los cubiertos no como los del año pasado que acabaron comiendo como cerdos.
-Bueno ¿que está pasando? Hoy nos preparáis para las entrevistas, ¿no?- pregunta.
Has tardado en darte cuenta, no eres muy buena con las relaciones personales ¿eh, estúpida? Acaba de decir algo Haymitch y ella ha vuelto a hablar pero no lo he oído. Lo que sí oigo es como Haymitch le dice que ha habido un cambio de planes. Cuando ella pregunta cuál, hasta Effie para de comer y desvía la mirada.
- Peeta nos ha pedido que lo entrenemos por separado.- dice con toda la naturalidad posible el borracho que tienen por mentor.
Jajajajajaja, no me lo puedo creer. Ahora ese chico me empieza a caer bien. Nos tenía engañados a todos, astuto, si señor. No me lo esperaba, quería acercarse a ella, saber sus secretos y el último día: puñalada trapera. Me encanta. Lo mejor es la cara de estúpida que se le ha quedado. Se me está ocurriendo algo. Paro el vídeo, cojo una pluma y un papel y escribo una nota que le entrego a uno de los Vigilantes.
- Entrégasela a Cato - se va - ¡Eh! Sin levantar sospechas, usa el ascensor, así no quedará constancia.

Definitivamente soy un genio. Ahora sólo queda saber cómo va a usar Cato esto. Cambio de monitor y veo al Vigilante entrar en el ascensor, poco después sale Cato con una sonrisa. Bien, todo va en marcha. Quedan aún unas horas hasta las entrevistas así que decido salir a mi jardín y relajarme un rato. Paso por el saloncito donde mi nieta hace sus tareas con su tutor sin apenas ser visto, no quiero escuchar sus quejidos, y continúo mi camino. El dulce olor de mis rosas me saluda y lo sigo hasta el corto pasillo que me lleva directo a la gran cristalera que abro y entro. Una oleada de olores conocidos me recibe con fuerza, como a un viejo amigo. Cierro con rapidez la puerta para que no se escape ni una voluta de esencia y me pongo manos a la obra. Este lugar es el único en el que no hay sirvientes, aquí sólo entro yo. Cojo mis "herramientas" y me acerco al primer grupo de rosas, las azules. Ah, qué color más perfecto el azul. Mandé expresamente que manipularan genéticamente un rosal rojo para producir un esqueje de estas preciosidades. Además tienen un olor especial, distinto y salvaje, que marea a algunos pero a mí me encanta.

Me cuido mucho de no tocarlas, una de las mutaciones que se le hicieron fue añadirles veneno de rastreavíspula concentrado, si alguien las toca las alucinaciones le harán sacarse los ojos y creer que es un pájaro. Corto los esquejes más débiles y quito algunas malas hierbas hasta llegar al orgullo de mi jardín, la razón por la que mi hijo ya no está aquí. Pero eso es otra historia y la aparto de mi mente. Justo frente a la puerta pero bien escondidas y flanqueadas están mis rosas blancas. Oh, señor, si hay algo de lo que estoy bien orgulloso es de estas preciosidades. Las cuido yo mismo con esmero y puede que sean los únicos seres vivos a los que de verdad tengo aprecio. Son las últimas a las que acicalo porque lo hago sin prisas, me gusta tomarme mi tiempo con ellas, como un amante en la espalda de su amada, me entretengo en los detalles, las acaricio y susurro con cariño. Un golpe me saca de mi ensoñación. Plutarch está en la puerta y me indica que debo prepararme para las entrevistas. Sonrío, su cara es un reflejo del pánico que tiene a interrumpirme en el jardín, hace bien en temerme. Salgo con una silenciosa despedida a "mis niñas" y un creciente nerviosismo.

Vuelvo a la sala de vigilancia y me siento frente a los monitores con una bandeja llena de estofado. La gala de las entrevistas es en directo de modo que si algo sale mal todo Panem lo verá. Todo el Capitolio está en las calles, frente a las gigantescas pantallas que se han colocado para que lo puedan ver en un ambiente festivo. Los pocos que están dentro del anfiteatro han sido seleccionados en una más que reñida competición y llevan más de tres horas dentro viendo en exclusiva los preparatorios. Todo está listo el espectáculo va a empezar.

Caesar Flickerman sale al escenario con un arrojo impresionante para su edad. Lleva más de cuarenta operaciones estéticas que le hacen parecer igual que hace cuarenta y tres años, cuando empezó como presentador. Cuenta varios chistes y pullas que hacen que el auditorio enloquezca antes de que entre el primer tributo. Primero sube la chica del 1 seguida del chico de su mismo distrito. Ella intenta ser irresistible mientras que él hace lo que todos: hacerse el duro. Como si le fuera a servir de algo. Ahí va la del 2 y tras ella Cato.

-Bueno, Cato, cuéntame cómo has encontrado nuestras instalaciones de entrenamiento.- pregunta Caesar cuando se sientan en los sillones.
Cato parece estar en su salsa.
-Pues bastante cortas de material. En casa ya había aprendido a usar todas las armas cuando tenía seis años. Aunque he de reconocer que estaba bien organizado.- dice con una media sonrisa.
Eso es chico, hazte el fuerte. Caesar ríe ante sus palabras y la audiencia con él.
-Ya se ve que estamos ante todo un luchador.- las palabras de Caesar se ven apoyadas por el público.- Y seguro que también un rompecorazones.
La audiencia le apoya pero por un instante veo una sombra de duda en su rostro. Otro enamorado no, tú no.
-Nunca me lo habían dicho, pero ahora que lo pienso, sí que he roto varios corazones.- afirma con una sonrisa seductora.
Las preguntas de Caesar se centran en cuántas chicas han caído en sus redes y cosas del estilo. Este hombre siempre tiene ases en la manga. El pitido suena cuando terminan sus tres minutos y Cato sale del escenario. El resto de tributos son aburridos, ninguno tiene mucha experiencia, ni siquiera los profesionales, y los que la tienen la usan a su favor intentando parecer los más fuertes. La pequeña del 11 es la que más ternura evoca al público, incluso Caesar parece cogerla cariño en esos tres minutos. Finalmente llega la rebelde.
Lleva un vestido de piedras de colores que reflejan la luz. Vista así incluso parece guapa, pero no lo es, no es más que una estúpida enclenque. Se sienta junto a Caesar y comienzan las preguntas. Parece algo desorientada y tarda en responder a la primera pregunta de Caesar: "¿Qué es lo que más te ha impresionado desde que estás aquí?"
-El estofado de cerdo.- responde.
Estúpida, con sus respuestas de niña buena y tonta se está metiendo a la audiencia en el bolsillo. Caesar le sigue el juego y todo va "sobre ruedas", incluso la muy idiota da vueltas para que vean su vestido hacer parecer que está en llamas. Genial, ahora sí que es la Chica en Llamas. Pero yo me encargaré de destrozar ese fuego en la arena. Es cuando Caesar le pregunta por su hermana cuando todo se vuelve interesante, su punto débil sale a la luz, su hermana.
-Se llama Prim, sólo tiene doce años y la amo más que a nada en el mundo.
Ha dejado a todo el mundo mudo. Mierda, para el público su mayor debilidad es lo único que la hace humana y memorable. Cuando dice que le juró a su hermana que ganaría por ella casi puedo oír cómo se paran los corazones de todo Panem. Mierda. Su tiempo se acaba y sube su compañerito. Bueno al menos él no hará mucho daño. En cuanto empieza la entrevista Caesar y él bromean sobre las duchas, sobre quien huele mejor... hasta que el presentador saca su tema estrella: las chicas.
-Bueno, Peeta, dime: ¿hay alguna chica especial esperándote en casa?
Peeta, así se llama, como si quisiera hacerse el gracioso, vacila y niega con la cabeza no demasiado convencido. Eso le da alas a Caesar.
-¿Un chico guapo como tu? Tiene que haber una chica especial. Venga, ¿cómo se llama?
El aludido respira hondo antes de responder. Esto se va a poner interesante, otra puñalada trapera para la rebelde.
-Bueno, hay una chica- responde finalmente con un suspiro.-Llevo enamorado de ella desde que tengo uso de razón, pero estoy bastante seguro de que ella no sabía nada de mí hasta la cosecha.
El auditorio le da la razón, comprendiendo al chico por su amor no correspondido. Tonterías y sensiblerías.
-¿Tiene a otro?- pregunta con interés Caesar.
-No lo sé, aunque les gusta a muchos chicos.
-Entonces te diré lo que tienes que hacer: gana y vuelve a casa. Así no podrá rechazarte, ¿eh?
Los ánimos de Caesar y el público no parecen funcionar en el muchacho, que sigue algo triste.
-Creo que no funcionará. Ganar... no ayudará, en mi caso.
No, por favor, dime que no...
-¿Por qué no?
No lo digas, no lo digas... No es verdad...
-Porque...Porque... ella está aquí conmigo.
Lo ha hecho ¡NO! ¿Pero por qué? Todo iba bien y ahora vas tú, estúpido cara de pan y la haces inolvidable, ahora la estúpida rebelde es deseada por medio Capitolio y eso me va a hacer difícil matarla. Miro de nuevo las cámaras pero no les encuentro a ninguno de los dos, están en el ascensor. Como estén dándose arrumacos los mato a los dos ahora mismo. No, ahí están, cada uno en un ascensor distinto. Salen y ella se abalanza sobre él y le empuja con enfado. Le reclama que primero decida entrenar por separado y luego diga que esta enamorado de ella. Vaya, parece que todo ha salido mal en la cabeza de la señorita, eso, que sufra. Les tiene que separar su equipo y empiezan de nuevo a discutir a gritos, al parecer todo ha sido idea de Haymitch, como no, y Cinna le acolita. Ya sabía que no podía ser cosa del cara de pan, me pregunto cuando le dijo nada Haymitch. Apago el monitor y me reclino en la silla. Buscaré la manera de mataros a los dos y haceros pagar por esto. Lo juro.
En medio de mis pensamientos Cato irrumpe a gritos.
- ¿Y después de esto espera que cumpla... ?
- Callate idiota y no digas nada de lo que re puedas arrepentir - le callo y digo a Todo el mundo que nos dejen solos.
- Esto es inconcebible, no pienso hacerlo, no después de esto, nos ha engañado como a idiotas...
- No seas insolente, el plan sigue según lo previsto. ¿Recibiste mi nota?
- Si, por supuesto.
- Entonces ya sabes qué hacer.
- Pero...
- No hay peros que valgan, o lo haces o atente a las consecuencias.
-Genial - dice y se larga con un portazo.

domingo, 10 de junio de 2012

El esperado regreso

Hola a todos otra vez, después de un gran descanso por parte de nuestro odiado Presidente Snow, este ha decidido volver ya que no tiene gran cosa que hacer más que contarnos su vil historia. Quiero daros las gracias a todos los que habéis estado esperando por un nuevo capítulo y nos habéis hecho ver que no sois tan pocos como pensábamos.
En unas horas, probablemente por la noche estará listo el siguiente capítulo que esperamos que os guste (:

Besos a todos y recordad: Alejaros de las rosas blancas, puede haber un Snow en cualquier parte.

domingo, 27 de mayo de 2012

Presidente en OFF

Bueno esto solo afecta a los lectores del blog que son bien pocos, aun así queríamos informaros de que esta semana nos va a ser totalmente IMPOSIBLE subir ningún capítulo, estamos absolutamente llenas de exámenes. Intentaremos reincorporarnos cuanto antes que será a partir del 6 que terminamos las clases.
Muchas gracias por vuestra paciencia y también por formar parte de este ínfimo número de seguidores y/o lectores del blog, sin vosotros no sería posible :)

martes, 22 de mayo de 2012

Capitulo 7

Puntuaciones



Todos estamos ansiosos por ver las puntuaciones que han decidido darles a los tributos. Miro por las cámaras, todos están en los salones de sus respectivos pisos con sus mentores, representantes e incluso sus estilistas. Algunos se muerden las uñas esperando, otros parece que van a hacer un agujero en el suelo y otros miran fijamente a la pantalla sin prestar atención a lo que pasa a su alrededor. Tengo en mi agenda la hora exacta a la que empieza la transmisión así que no me pongo tan nervioso. Ya debería de estar acostumbrado, siempre es igual, pero este año hay algo que me dice que va a ser distinto.
Miro el reloj. 5, 4, 3, 2, 1... Ahí está. El sello del Capitolio se ilumina y tras fundirse en negro aparece el sello del Distrito 1. Así es como se hace siempre, primero el sello del Capitolio, luego el del Distrito 1 y las fotos de los tributos con sus puntuaciones al lado. Los profesionales, como era de esperar, tienen de 8 a 10, siendo Cato el de 10. Los demás tributos son algo patéticos, 5 por aquí, 5 por allá y poco más, salvo la chica del distrito 11 que consigue un 7, algo que sorprende a casi todos menos a mi, aunque me cueste decirlo, se lo merece, esa chica tiene agallas aunque para lo que le van a durar... Llega el turno del distrito 12. El chico obtiene 8 puntos y la chica...¿Pero qué...? No puede ser, aquí hay algo mal.
-¡Traedme a Seneca YA!- grito a nadie en concreto. Salen tres personas a buscarle. Mientras, veo lo que pasa en el piso 12. La felicitan, ahora se pensará que puede hacer lo que quiera sin repercusiones. Cinna, su estilista, grita: "¡Katniss, la chica en llamas!".
Estúpidos, me sacan de quicio.
- ¡¿Dónde narices está Seneca?! ¡Quiero verlo ahora! ¿Es que estoy rodeado de una panda de ineptos o qué?
Pasan unos minutos hasta que aparece detrás de los cinco buenos para nada que han ido a buscarle.
-¿ En qué demonios estabas pensando?- le grito en cuanto nos dejan solos.
- Cálmese señor...- empieza a decir con tranquilidad.
- ¿Que me calme? - le interrumpo.- ¿Encima me pides que me calme? ¡Un once!¡Le has dado un once! Menuda forma de vengarse. No por favor, Seneca, no me pongas un once, me conseguirás todos los patrocinadores que necesito para sobrevivir- digo con voz sarcástica imitando la voz de esa ordinaria.
- Déjeme que se lo explique.
- Adelante, te escucho.- digo con voz cortante.
Más le vale tener una explicación plausible si no quiere acabar peor que los tributos.
- Los tributos no le ponían el ojo encima porque en los entrenamientos no ha mostrado sus facultades y no la creen una amenaza. Pero usted quiere que sufra ¿verdad?- asiento con la cabeza, creí que eso le había quedado claro - Bien, al proporcionarle una puntuación tan alta la ponemos en el punto de mira. Ahora todos la ven como un rival fuerte del que tienen que deshacerse, la van a aborrecer. Es pura táctica señor. A mayor puntuación, mayor odio.
Al final no va a ser tan tonto.
- Está bien, parece razonable y por esta vez lo dejaré pasar - le agarro por el cuello de la camisa - pero escúchame bien, Seneca, que sea la última vez que cometes un error de este calibre. La próxima vez no seré tan indulgente por mucha estrategia que tengas tú en la cabeza.
Le suelto, se sacude y se va. Vuelvo a sentarme y ordeno que me traigan todas las cintas del Distrito 12 en el Capitolio. No tardo en tenerlas todas en mi poder y en empezar a visionarlas. Voy pasando las partes menos interesantes y visionando algunas que quizás me sean útiles. He descubierto su plan: Ella solo finge ser su amiga para mostrarse fuertes juntos, indiferentes, pues no les funcionará, van a morir igual y no serán recordados. ¡Claro que no!

sábado, 19 de mayo de 2012

Capítulo 6

Las pruebas


Al fin llega la hora en la que vamos a ver de qué son capaces cada uno de los tributos sin que tengan miedo de mostrar sus habilidades delante de los demás, estarán ellos solos frente al Capitolio. Hoy cada uno de los tributos deberá demostrar sus habilidades frente a los Vigilantes. Cada uno tendrá que hacer ver que es algo más que un simple y burdo tributo. No guardo muchas esperanzas. He visto los entrenamientos y, en fin, dan bastante pena, el único que se salva es Cato y su grupo de profesionales. Sí... ellos serán recordados en la historia de los juegos, de eso me encargaré yo mismo.
El chico del 1 es quien empieza. Dice su nombre y número de distrito y se acerca a las lanzas. Se decide por una de unos dos metros que tiene pinta de ser bastante pesada. Según mi ayudante era usada por una civilización muy anterior a la que destrozó el mundo. Por lo que me cuenta la usaban en la batalla, toda una fila de piqueros, como él los llama, se colocaba delante del resto para parar el primer golpe del enemigo y los ataques de la caballería. Otra tontería más de la Antigüedad, ¿para qué luchar dos ejércitos cuando controlando a la gente haces el doble? Volviendo a la realidad, el chico se ha acercado a la zona de lanzamientos. Se coloca en posición y lanza la pica con todas sus fuerzas en un movimiento tan elegante que los Vigilantes le miran sorprendidos. La pica se ha clavado en el centro de la cabeza del maniquí que está a 25 m de la línea de tiro. No está mal, aunque no muy memorable. Veo su expresión al salir de la sala, parece satisfecho.
Uno a uno los tributos van entrando y demostrando a los Vigilantes sus habilidades. Cato es, sin duda, el que más destaca ante los Vigilantes. Nada más entrar coloca todos los maniquíes a su alrededor en distintas posiciones y cuando termina coge una espada y empieza a destrozarlos sin miramientos. Es algo muy común en los tributos del 2 saber usar espadas pero es la expresión de su rostro lo que le hace diferente. Tiene en su mirada la sed de sangre que tanto admiro en un chico de su edad.
Los Vigilantes han empezado a aburrirse al décimo tributo,ni siquiera cuando el del 11 hace una perfecta demostración de cómo camuflarse y destroza cuatro de los cinco muñecos de tiro. Sólo cuando la pequeña Rue entra en la sala y parece desaparecer en el tejado, escalando por los lugares más impensables y saltando de un lado a otro en unas alturas y distancias bastante grandes prestan algo de atención. Pero cada vez parecen más cansados, tengo que hacer algo para espabilarlos, no quiero que haya problemas con los tributos. Mando llamar a un criado avox y le doy una orden concreta. El cerdo asado no tarda en entrar en la sala, acompañado de la ponchera y el resto de manjares que he pedido les lleven. Seneca inclina la cabeza en agradecimiento al punto exacto en que sabe está la cámara. Sonrío, este chico es bueno, llegará lejos, quién sabe a lo mejor en un futuro muy lejano puede sustituirme y todo. Aunque aún le falta curtirse un poco.

Para cuando entra el chico del 12 ya están medio borrachos. No deberían portarse así, solo van a conseguir enfadar a los tributos y eso no es bueno. Si los tributos se enfadan pueden hacer tonterías en la arena, tonterías que luego repercuten en los distritos. Recuerdo el año en el que ganó el borracho. Los Vigilantes estaban tan borrachos que casi se cayeron cuando el se dedicó a lanzar cuchillos y degollar a todos los maniquíes de la sala. Se acerca directamente a los pesos y levanta los más pesados sin esfuerzo, lanza algunos pero, ante la indiferencia de los Vigilantes, se va no mucho después. La siguiente es su compañera, Katniss Everdeen, la revolucionaria. Veamos qué sabes hacer. Al ver la poca atención que le prestan dice su Distrito y nombre en alto, y los Vigilantes fingen prestarle atención. Sin ni siquiera mirar nada más, va directa a los arcos. Sopesa varios y se decide por un arco simple de metal. Coge el carcaj y se acerca al campo de tiro. Su tiro no da en el blanco, ni siquiera se acerca.
-Há. Si eso es todo lo que sabes hacer, Cato no va tener problemas en darte caza y aniquilarte.- grito a la pantalla.
Mi ayudante pega un salto asustado pero no le hago caso porque la chica ha sacado otra flecha y ha vuelto a tirar. Falla otras tres veces hasta que da en el blanco sin ningún problema. Entonces se acerca al centro del gimnasio y le da de lleno en el corazón al muñeco de tiro, después corta la cuerda del saco de boxeo de un flechazo. Rueda por el suelo y apoyada en su rodilla dispara a una de las luces colgantes del techo del gimnasio, provocando una lluvia de chispas. Sonríe con satisfacción hasta que se fija en los Vigilantes, quienes están empezando a tener hambre y fijan su atención en el cerdo asado. Veo rabia en el rostro de la muchacha, pero veo algo que me asusta más, determinación. De un sólo movimiento saca otra flecha y la coloca en el arco. La flecha da en la manzana que tiene el cerdo en la boca y la clava en la pared que hay detrás. Los Vigilantes retroceden asustados y uno de ellos cae en la ponchera, salpicando todo de alcohol. Ella ni se fija, les mira con desprecio y con un "Gracias por su tiempo" sale de la sala.
-¡Estúpida!- grito con rabia.- Te aplastaré en la arena como a un bicho. Eres una estúpida insubordinada, tan pobre y tonta que no sabes ni ser sumisa. Juro que te destrozaré antes de que hagas algo memorable. ¡Tú!- le grito a mi ayudante.- Busca a Seneca Crane y tráelo aquí inmediatamente.
No tarda ni cinco minutos en venir de nuevo con Seneca a su lado.
-¿Me ha mandado llamar, señor presidente?- me pregunta con tranquilidad.
Le miro incrédulo. ¿Le lanzan una flecha y está así de tranquilo? Este chico necesita espabilarse, ya.
-¿Qué vas a preparar para ella? ¿Cómo piensas vengarte?- desvía la mirada.- Porque piensas vengarte ¿verdad?
Carraspea y hace una seña a mi ayudante para que se retire.
-No creo que vengarse sea una buena idea en este caso, señor.- dice en cuanto se cierra la puerta tras Lauciso.- Permítame explicarme. Sus inicios aquí han sido espectaculares, el público la adora. Si le hiciéramos algo antes de los juegos o nada más empezar los juegos la gente del Capitolio podría llegara odiarnos. Además, nadie tiene por enterarse de lo que acaba de ocurrir ahí dentro, por eso hacemos esta sesión privada ¿no?

Hace una reverencia y con una sonrisa de autosuficiencia se dispone a marcharse de la sala. Ni siquiera me ha dejado contestarle, pero me gusta su actitud, es muy inteligente. Aún sí...
-¡Seneca!- le grito y él se gira - Andate con mucho cuidado.

Vuelvo mi mirada a las cámaras otra vez para ver qué hacen los tributos. Todos están contando lo que han echo en las pruebas, todos les felicitan a Cato, a Clove, Marvel, Glimmer, Rue... Incluso al cara de pan, Peeta. A todos menos a Katniss. Effie le está dando una buena reprimenda diciendo que nosotros, los del Capitolio, nos vamos a vengar de sus atrevimientos, y no se equivoca, pero aun no. Y ahí llega su queridísimo mentor, aun es su borrachera te espera otro discursito. Un momento ¿Qué...? ¿Qué es lo que le esta diciendo ?
- Bien hecho preciosa, te van a recordar.
No me lo puedo creer ese borachuzo estúpido, engreído felicitandola por lo que acaba de hacer. Soy un pobre iluso ¿Cómo iba a pensar yo nada bueno de ese engendro? Effie esta indignada, como para no, y se va tras ver que no puede discutir con ese par.
Y todos se sientan impacientes de ver las puntuaciones, al igual que yo.